martes, 7 de febrero de 2012

Hasta nunca, majo.


Tengo mil razones. Las heridas ya no me sangran, pienso millones de palabras cuando no sé decir nada, me siento demasiado extraña en este mundo incompetente, me la sudan todos esos cabrones que se rien a las espaldas. Mírame a los ojos y verás que no te miento. He soportado mil torturas y he buscado entre tantos recuerdos... pero no he encontrado nada bueno. Hoy me he sentado al borde de mi vida, vida perdida pensando en como ser para salir sin que los demás te odien. Pero ya se acabó, hoy deseché mi pasado y coloreé encima con permanente. ¿Tú? ¿que vienes a contarme ahora, eh? No tienes ni puta idea de si sigo enamorada de esa luna medio llena o ahora amo la medio vacia. Pierdo mi vida y saco a rabia en este blog. Ahora sonrío y no me fío de quien duda. Ahora, como una borracha, niego lo que sucedió; ya no vivo de ilusiones. No se como escapar pero tengo los cojones suficientes para dar mis pasos firmes. Ódiame, critícame, guárdame rencor, insúltame... haz lo que quieras, pero no intentes volver; el lugar que dejaste vacío ahora esta ocupado. Eras como una herida en mi dedo; no eras mortal pero jodias la existencia. Y, como toda herida, ya cicatrizó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario