Sé que hay días en los que cuesta respirar, que tu alma está en plena agonía y rompes a llorar. Sé que hay momentos en los que no puedes más, que crees que la presión te matará. Sé que cuando todos posan sus miradas sobre ti, empiezas a dudar.
Te refugias en un cuaderno en blanco que nadie leerá ya que, tus problemas, no interesan a nadie. Quieres hacer lo correcto, pero vuelves a equivocarte. Sé que cuesta asimilar y comprender que, junto a la luz, se irá un pedazo de ti que nunca volverás a tener; que ese vacío que tienes en el corazón nadie lo volverá a llenar. Entonces, te ahogas en un mar de lágrimas sin pararte a pensar que, en algún lugar, esta ese ángel perdido que te sacará de tu miseria; que te llenara ese vacío y te devolverá tu dulce sonrisa.
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