Nunca actue como una sabia; no pude detenerme, cansada de vivir como una ciega... Estoy harta de vivir sin poder sentir, de ser débil, de vivir de rodillas y amordazada.
Y así es como me recuerdas, no como realmente soy.
No tienes que disculparte; fui yo quien esperaba una historia diferente, quien te encargo un corazón que no merecía la pena. Estuve encerrada, deprimida, en el fondo de cada botella... pero, al menos, nos divertimos juntos.
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